Vivir Esperando
El otro día iba feliz manejando a casa de una amiga cuando de repente sonó una canción que me trasladó a Venezuela y a una época específica de mi infancia. Sin darme cuenta comencé a llorar desaforadamente. Miles de pensamientos y recuerdos comenzaron a llegar, no podía parar.
Y es que siempre esa sensación de nostalgia y de extrañar ha estado, pero ha estado con una fecha de encuentro, con un viaje, con una visita, con una ilusión a la cual agarrarnos.
Vengo meses lidiando con una dualidad increíble, entre el verano, la época divina en la que están los niñitos y todas las posibilidades que tenemos por suerte en Australia, junto al dolor y la preocupación por los que no podemos ver.
Tener hijos lejos de casa es intenso desde muchos puntos de vista, pero a toda esa intensidad del día a día, ahora le sumamos las emociones y sentimientos con los que estamos viviendo. Es muy-hijo-de-puta el no saber cuándo es que vas a volver a encontrarte con tu familia, el ver a tus hijos crecer por segundo sabiendo lo que ellos se están perdiendo, planificar cumpleaños y fechas importantes a distancia, hablarles a tus hijos chiquitos de los abuelos y tíos constantemente, por ese miedo (real o no) de que se olviden de ellos.
Y es que nos acostumbramos a vivir extrañando. Nos acostumbramos a vivir planeando un encuentro y vivir con esa ilusión hasta el día del viaje o de la llegada de un ser querido, para luego despedirnos y arrancar la cuenta regresiva al próximo encuentro.
Nos acostumbramos también a contar con ese pequeño "break" de pareja de vez en cuando, donde con abuelos en casa puedes salir más seguido a cenar, o incluso escaparte unos días, y de tener también un poquito extra de ayuda en casa, o cuando vas de visita para que "te atiendan" a ti. Nada de eso lo hemos tenido por ya más de un año.
Y nos carga, por supuesto que nos carga a todas, personalmente lo siento en mi ansiedad y en mi poca paciencia por momentos con los niñitos. Trabajo día a día en buscar maneras y herramientas que me ayuden a llevarlo mejor, no para evitar estos sentimientos que están ahí por una razón justificada, pero para lograr drenarlos mejor y así disfrutar este momento tan único y especial con mis hijos.
Quizás este momento nos sirva para analizar de manera crítica si realmente está bien vivir como hemos estado viviendo extrañando. Yo quiero seguir planeando encuentros con emoción apenas podamos, pero también quiero aprovechar para aprender a vivir el presente al 100%, sin esperar que llegue ese viaje, ese encuentro, esa visita.
Lo que pasa en el mundo no lo podemos cambiar, toca seguir trabajando en la aceptación y en el optimismo, siendo sobretodo COMPASIVAS con nosotras mismas en el camino.
La maternidad nos convierte en críticas de nosotras mismas en primera fila, y es fácil cuestionar nuestras acciones, juzgarnos sin ir más allá. La empatía con nosotras mismas debe ser nuestra amiga, entendiendo los días en que no damos el 100%, recordando el contexto en el que estamos, y buscando eso que necesitamos para estar mejor.
El día de reencontrarnos llegará, pero este presente de hoy no se repite, transitamos esta etapa con aceptación.
Si podemos.
Drawing from Charlie Mackesy.
https://www.charliemackesy.com



Me encantó este post, súper identificada!
ReplyDelete