El momento de pedir ayuda
El otro día caminando con Fiona, mi vecina y la mamá de Mia que nació un día después de Matías, me estuvo contando que hace unos días perdió todo tipo de
estribos y se desesperó horrible con la bebé, que tenía varias horas llorando
sin parar, y ella comenzó a llorar también por casi 12 horas seguidas! Hasta que
llegó a casa de su hermano y su cuñada, estos le dieron una copita de vino y
cuidaron a Mia mientras ella se relajaba en la terraza sola.
Definitivamente estas cosas son muy normales los primeros meses con los bebés. Fiona tiene la suerte de tener a su familia aquí cerquita, con quienes se siente en confianza de pedir ayuda a cualquier hora, un día puede ser la mamá, otro el hermano, el siguiente su cuñada. Esa suerte no la tenemos las que estamos lejos de casa. Yo creo que Dios sabe como hace las cosas y a mi que no tengo ayuda de ningún tipo ni familia directa para apoyarme en momentos así me mandó uno relativamente tranquilo, que hasta ahora no me ha hecho ese show de llorar sin parar y por lo general duerme bien, así que no me puedo quejar. Pero estoy consciente de que el próximo me puede tocar así, y me parece importante que todas entendamos que hay cosas que simplemente se nos salen de las manos, y que hay un factor enorme que tenemos que siempre tener presentes y es la personalidad de nuestros bebés. Que no se pueden comparar unos con otros y que tampoco podemos culparnos por absolutamente todo. Probablemente Fiona ha hecho las cosas muy bien hasta ahora y aún así le pasó esto que nos puede pasar a cualquiera. Aplaudo el hecho de que me lo contara porque quizás por pena podría quedarse callada y es peor.
No hay nada porque sentirnos mal al desesperarnos y perder los estribos, lo más sabio que podemos hacer es buscar ayuda, que alguien nos haga el quite con el bebé para no pagarla con ellos, esto es lo más importante! El error sería no asumir que tenemos una crisis y seguir intentando e intentado calmarlos nosotros cuando estamos peor que ellos y lo q hacemos es estresarlos más. Me parece importante estando lejos de casa tener claro que si llega el momento de un desespero y no tenemos ningún amigo cercano que esté disponible debemos poner al bebe en un lugar seguro, irnos a otro cuarto, respitar profundo y volver, para jamás pagar el cansancio o la frustración con nuestros bebés.
Definitivamente estas cosas son muy normales los primeros meses con los bebés. Fiona tiene la suerte de tener a su familia aquí cerquita, con quienes se siente en confianza de pedir ayuda a cualquier hora, un día puede ser la mamá, otro el hermano, el siguiente su cuñada. Esa suerte no la tenemos las que estamos lejos de casa. Yo creo que Dios sabe como hace las cosas y a mi que no tengo ayuda de ningún tipo ni familia directa para apoyarme en momentos así me mandó uno relativamente tranquilo, que hasta ahora no me ha hecho ese show de llorar sin parar y por lo general duerme bien, así que no me puedo quejar. Pero estoy consciente de que el próximo me puede tocar así, y me parece importante que todas entendamos que hay cosas que simplemente se nos salen de las manos, y que hay un factor enorme que tenemos que siempre tener presentes y es la personalidad de nuestros bebés. Que no se pueden comparar unos con otros y que tampoco podemos culparnos por absolutamente todo. Probablemente Fiona ha hecho las cosas muy bien hasta ahora y aún así le pasó esto que nos puede pasar a cualquiera. Aplaudo el hecho de que me lo contara porque quizás por pena podría quedarse callada y es peor.
No hay nada porque sentirnos mal al desesperarnos y perder los estribos, lo más sabio que podemos hacer es buscar ayuda, que alguien nos haga el quite con el bebé para no pagarla con ellos, esto es lo más importante! El error sería no asumir que tenemos una crisis y seguir intentando e intentado calmarlos nosotros cuando estamos peor que ellos y lo q hacemos es estresarlos más. Me parece importante estando lejos de casa tener claro que si llega el momento de un desespero y no tenemos ningún amigo cercano que esté disponible debemos poner al bebe en un lugar seguro, irnos a otro cuarto, respitar profundo y volver, para jamás pagar el cansancio o la frustración con nuestros bebés.


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