vuelta al trabajo, negocio nuevo, mudanza, nuevo país y bebé en camino! - mi 2015 en retrospectiva
He revisado y mi último post fue en mayo del 2015. Por momentos me da rabia conmigo misma el ser tan poco consistente, pero en eso recuerdo lo que fue el año pasado para nosotros y creo que puedo entender un poco el por qué.
El 2015 comenzó con la celebración del primer añito de mi gordo, para después de todo un dilema existencial arrancar a trabajar tiempo completo (pueden leer aquí el post que finalmente publiqué de eso), fui poco a poco aprendiendo a llevar trabajo con mi negocio de fotos y mi familia, después vino la propuesta de irnos de Australia por una oportunidad de trabajo de mi esposo, seguido a eso llegó la alegría de un segundo embarazo junto la feliz noticia de que sería otro niño!. La emoción y los sentimientos de la mudanza se triplicaron gracias a las hormonas y osadamente organizamos en paralelo un viaje por Asia, embarazada y con un toddler - aquí les cuento de eso! -, llegamos a Londres, todo el proceso de adaptación, viaje a pasar las navidades con la familia... En fin! solo escribiendo todo terminé agotada.
El irnos de la ciudad que fue nuestra casa por 6 años, que nos acogió desde el primer día, donde hicimos amigos que se convirtieron en familia, donde nos sentimos identificados con un estilo de vida único, el país donde comenzamos como familia, el único donde hemos vivido desde que nos casamos y donde nació Matías, no fue fácil. La posibilidad de irnos estuvo latente desde que llegamos, pero cada día nos sentíamos más a gusto, más parte de eso, con menos con ganas de decirle adiós. Pero queríamos probar un lugar más cerca a la familia, poder poner las cosas en perspectiva, para saber dónde queremos realmente hacer nuestra vida a largo plazo, ya que nuestro país no es tristemente una opción por ahora.
Todo el proceso de entrevistas, visa, etc. fue bastante largo, organizamos todo poco a poco, me sentía preparada. Hoy me doy cuenta que no lo estaba. Han pasado varios meses y aún siento el desgaste emocional que esto tuvo en mi vida, intenté - y creo haberlo logrado - no transmitir nada de esto a Matías, él siguió con su rutina de siempre en su cole que amaba hasta el último día, no presenció mudanza, ni cajas, ni despedidas tristes, ni diligencias fastidiosas. Pasamos unos días en familia muy ricos (e intensos!) en Bali y Cambodia y luego varias semanas en Londres los 3 juntos antes de Kaka comenzar el nuevo trabajo. Realmente lo vi siempre feliz y disfrutando muchísimo estar con papi y mami.
Desde que llegamos mi misión fue dedicarme a él por completo, no solo quería intentar recuperar tiempo perdido después de un año de mucho trabajo, sino gozar de lo que serían nuestros últimos meses solitos antes de la llegada del bebé. En diciembre fue el niño más consentido del universo por sus tíos y abuelos, y en enero comenzó nuevo cole en Londres, le costó más de lo que esperaba, creo en parte porque se había acostumbrado a estar 24h conmigo, pero quería que comenzara tiempo antes de la llegada dle bebé para que a su llegada ya estuviese acoplado.
Una de mis misiones en todo esto fue intentar hacer todos los cambios lo más sútil posible para Matías. Comencé por el cole nuevo, luego potty training y después llegada del bebé, con una diferencia de dos meses entre cada uno.
Definitivamente un año de miles de alegrías, decisiones, crecimiento familiar, incertidumbres. Cambios.
Espero poder seguir sacando raticos para contar por aquí como va mi expericia como mamá lejos de casa - ahora por partida doble! :)
El 2015 comenzó con la celebración del primer añito de mi gordo, para después de todo un dilema existencial arrancar a trabajar tiempo completo (pueden leer aquí el post que finalmente publiqué de eso), fui poco a poco aprendiendo a llevar trabajo con mi negocio de fotos y mi familia, después vino la propuesta de irnos de Australia por una oportunidad de trabajo de mi esposo, seguido a eso llegó la alegría de un segundo embarazo junto la feliz noticia de que sería otro niño!. La emoción y los sentimientos de la mudanza se triplicaron gracias a las hormonas y osadamente organizamos en paralelo un viaje por Asia, embarazada y con un toddler - aquí les cuento de eso! -, llegamos a Londres, todo el proceso de adaptación, viaje a pasar las navidades con la familia... En fin! solo escribiendo todo terminé agotada.
El irnos de la ciudad que fue nuestra casa por 6 años, que nos acogió desde el primer día, donde hicimos amigos que se convirtieron en familia, donde nos sentimos identificados con un estilo de vida único, el país donde comenzamos como familia, el único donde hemos vivido desde que nos casamos y donde nació Matías, no fue fácil. La posibilidad de irnos estuvo latente desde que llegamos, pero cada día nos sentíamos más a gusto, más parte de eso, con menos con ganas de decirle adiós. Pero queríamos probar un lugar más cerca a la familia, poder poner las cosas en perspectiva, para saber dónde queremos realmente hacer nuestra vida a largo plazo, ya que nuestro país no es tristemente una opción por ahora.
Todo el proceso de entrevistas, visa, etc. fue bastante largo, organizamos todo poco a poco, me sentía preparada. Hoy me doy cuenta que no lo estaba. Han pasado varios meses y aún siento el desgaste emocional que esto tuvo en mi vida, intenté - y creo haberlo logrado - no transmitir nada de esto a Matías, él siguió con su rutina de siempre en su cole que amaba hasta el último día, no presenció mudanza, ni cajas, ni despedidas tristes, ni diligencias fastidiosas. Pasamos unos días en familia muy ricos (e intensos!) en Bali y Cambodia y luego varias semanas en Londres los 3 juntos antes de Kaka comenzar el nuevo trabajo. Realmente lo vi siempre feliz y disfrutando muchísimo estar con papi y mami.
Desde que llegamos mi misión fue dedicarme a él por completo, no solo quería intentar recuperar tiempo perdido después de un año de mucho trabajo, sino gozar de lo que serían nuestros últimos meses solitos antes de la llegada del bebé. En diciembre fue el niño más consentido del universo por sus tíos y abuelos, y en enero comenzó nuevo cole en Londres, le costó más de lo que esperaba, creo en parte porque se había acostumbrado a estar 24h conmigo, pero quería que comenzara tiempo antes de la llegada dle bebé para que a su llegada ya estuviese acoplado.
Una de mis misiones en todo esto fue intentar hacer todos los cambios lo más sútil posible para Matías. Comencé por el cole nuevo, luego potty training y después llegada del bebé, con una diferencia de dos meses entre cada uno.
Definitivamente un año de miles de alegrías, decisiones, crecimiento familiar, incertidumbres. Cambios.
Espero poder seguir sacando raticos para contar por aquí como va mi expericia como mamá lejos de casa - ahora por partida doble! :)



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