de vuelta a una oficina (20 meses después!)
Se me hace imposible no sentir nostalgia. Me pregunto constantemente si es que soy yo que tengo issues con este tema o si le pasa de esta misma forma a todas las mamás. Muchas me dicen que estoy loca por el tiempo que he pasado con mis chiquitos, escucho de amigas que necesitan ese "break" sin ellos o que "lo quiero y lo amo pero no podría pasar todo el día con él ni de vaina!"- asi me dijo una amiga justo la semana pasada.
Hoy tengo 1 año y 8 meses dedicada en 99.9% a ser mamá (el otro 0.1 se lo he logrado dedicar a mis fotos, no sé ni como, para poder seguir con mi negocio y no abandonarlo)... Total que odio esta frase (la odio, la odio, la odio!) peeeero al parecer "todo llega a su fin"... y muy dentro de mi siento que este podría ser el final de esta etapa tan divinamente agotadora, caótica, divertida, única y super especial.
La cosa es que mañana vuelvo a una oficina. He estado de nuevo en un semi dilema existencial de si definitivamente poner mi carrera en televisión a un lado y dedicarme a fondo a la fotografía, y así tener más tiempo con ellos, o no. La realidad es que eventualmente eso es lo que se que haré, pero una parte de mi realmente disfruta lo que solía hacer y no me siento dispuesta todavía a cerrar esa etapa profesional. Aparte, luego de 20 meses fuera, siento que si no vuelvo ahora luego no voy a tener yo el poder de decidir, quiero dejarlo cuando me sienta que es el momento, y no cuando me haya "quedado por fuera".
Como las cosas definitivamente salen como tienen que salir, no me salió un contrato mega estricto sino un freelance, que me servirá para medir como me siento de vuelta. Mañana llega mi suegra super inesperadamente a echarnos una mano, lo cual siento (y espero!) hará la transición para todos aún más fácil.
Mi día a día va a cambiar radicalmente. Estas ultimas semanas todo se intensificó. Benjamin ya no solo va cuchimente a agarrar un carrito que Matías está usando y sale gateando a toda velocidad sino que quiere estar ahí en medio de lo que Matías hace, imitándolo, tumbándole la torre, usando el mismo tren que él, atravesándose en medio de su juego... es divertido! pero MUY cansón por momentos. He conocido niveles de cansancio que de verdad no imaginaba, siempre hablan de los recién nacidos, de las noches, de dar pecho... pero esto de tener un toddler y un bebé (ya no tan bebé) todo el día es otro nivel. Sientes por momentos que estás jugando "1,2,3 pollito inglés", apenas te volteas uno llora, el otro grita, o están haciendo algo demasiado tierno y entonces te derrites, es emociones variantes y constantes todo el día, sumados al estado de alerta porque no sabes cuando el grande por frustración empuja al otro y la cabeza cae por mala suerte sobre un lego y se da duro, o el chiquito decide aprender a abrir la puerta que da a las escaleras, etc! Benjamín es aparte un corronchito divino y hago muchas cosas con él encima, cosa que amo como nada, pero no es el único, entonces Matías pide "upa upa upa" también y la cosa se complica!
En fin, esta etapa emocionante y a la vez repetitiva, caótica y a la vez tierna, divertida y a la vez espeluznante, intensa en emociones, en sentimientos, en nivel de demanda, mañana cambia por completo. Tengo un nudo en el estómago horrible de dejarlos, de no estar ahí cuando me busquen, cuando me necesiten, cuando Matías me quiera mostrar algo o Benjamin me quiera pedir upa, de soltar un pelo el control que de cierta forma he tenido en todo lo que hacen, lo que comen, la cantidad de tele que ven... pero a la vez estoy emocionada por los nuevos comienzos, por el reto de volver después de tanto tiempo, de demostrar que como mujeres somos capaces de tener un break de prioridades por un tiempo y volver siendo tan buenas como antes, por ver como me siento, por los cambios.
Con la satisfacción de lo que di y la ilusión de lo que viene.
Veremos en unos meses como me siento.
Hoy tengo 1 año y 8 meses dedicada en 99.9% a ser mamá (el otro 0.1 se lo he logrado dedicar a mis fotos, no sé ni como, para poder seguir con mi negocio y no abandonarlo)... Total que odio esta frase (la odio, la odio, la odio!) peeeero al parecer "todo llega a su fin"... y muy dentro de mi siento que este podría ser el final de esta etapa tan divinamente agotadora, caótica, divertida, única y super especial.
La cosa es que mañana vuelvo a una oficina. He estado de nuevo en un semi dilema existencial de si definitivamente poner mi carrera en televisión a un lado y dedicarme a fondo a la fotografía, y así tener más tiempo con ellos, o no. La realidad es que eventualmente eso es lo que se que haré, pero una parte de mi realmente disfruta lo que solía hacer y no me siento dispuesta todavía a cerrar esa etapa profesional. Aparte, luego de 20 meses fuera, siento que si no vuelvo ahora luego no voy a tener yo el poder de decidir, quiero dejarlo cuando me sienta que es el momento, y no cuando me haya "quedado por fuera".
Como las cosas definitivamente salen como tienen que salir, no me salió un contrato mega estricto sino un freelance, que me servirá para medir como me siento de vuelta. Mañana llega mi suegra super inesperadamente a echarnos una mano, lo cual siento (y espero!) hará la transición para todos aún más fácil.
Mi día a día va a cambiar radicalmente. Estas ultimas semanas todo se intensificó. Benjamin ya no solo va cuchimente a agarrar un carrito que Matías está usando y sale gateando a toda velocidad sino que quiere estar ahí en medio de lo que Matías hace, imitándolo, tumbándole la torre, usando el mismo tren que él, atravesándose en medio de su juego... es divertido! pero MUY cansón por momentos. He conocido niveles de cansancio que de verdad no imaginaba, siempre hablan de los recién nacidos, de las noches, de dar pecho... pero esto de tener un toddler y un bebé (ya no tan bebé) todo el día es otro nivel. Sientes por momentos que estás jugando "1,2,3 pollito inglés", apenas te volteas uno llora, el otro grita, o están haciendo algo demasiado tierno y entonces te derrites, es emociones variantes y constantes todo el día, sumados al estado de alerta porque no sabes cuando el grande por frustración empuja al otro y la cabeza cae por mala suerte sobre un lego y se da duro, o el chiquito decide aprender a abrir la puerta que da a las escaleras, etc! Benjamín es aparte un corronchito divino y hago muchas cosas con él encima, cosa que amo como nada, pero no es el único, entonces Matías pide "upa upa upa" también y la cosa se complica!
En fin, esta etapa emocionante y a la vez repetitiva, caótica y a la vez tierna, divertida y a la vez espeluznante, intensa en emociones, en sentimientos, en nivel de demanda, mañana cambia por completo. Tengo un nudo en el estómago horrible de dejarlos, de no estar ahí cuando me busquen, cuando me necesiten, cuando Matías me quiera mostrar algo o Benjamin me quiera pedir upa, de soltar un pelo el control que de cierta forma he tenido en todo lo que hacen, lo que comen, la cantidad de tele que ven... pero a la vez estoy emocionada por los nuevos comienzos, por el reto de volver después de tanto tiempo, de demostrar que como mujeres somos capaces de tener un break de prioridades por un tiempo y volver siendo tan buenas como antes, por ver como me siento, por los cambios.
Con la satisfacción de lo que di y la ilusión de lo que viene.
Veremos en unos meses como me siento.



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